Indra Nooyi: sueños cumplidos

by Dave

Profile of Indra Nooyi in the Bs.As. daily La Nacion
lanacion.com

Los títulos, como una larga alfombra roja, parecían antecederla de una manera pomposa y ceremonial: “La ejecutiva más poderosa del mundo”, según la revista Fortune. “Una de las 100 mujeres más influyentes de los Estados Unidos (puesto 28)”, de acuerdo con Forbes. “Una de las 100 personalidades más influyentes de la actualidad (por arriba de gente como Steve Jobs, fundador de Apple)”, para Time. Si fuera por los rankings, la distancia entre ella y un humano de a pie sería abismal. Tal vez lo sea.

Finalmente, ella entra. No como lo haría alguien famoso. Como lo hace alguien poderoso. Aparece en la sala como si estuviera ahí, alta, firme y silenciosa, sin haber atravesado nunca la puerta. Tiende una mano enérgica, pregunta dónde se tiene que sentar y, mientras deposita erguida su metro ochenta y cinco en la silla, habla de lo que no había que hablar: pide, ruega, que no le hagamos una foto tan horrible como la de la revista brasileña. Las miradas se cruzan. Las sonrisas se congelan. El aire ya espeso se vuelve intragable. Justo antes de que la gente que la acompaña inicie un suicidio en masa, ella se ríe. Y lo hace con una carcajada tan abierta que hace que el aire vuelva a circular.

Indra Krishnamurthy Nooyi
tiene 52 años. Es presidenta y directora ejecutiva de Pepsico (la empresa dueña de marcas tales como Pepsi, Lays, Quaker o Gatorade) y es quien logró cambiar el modelo de la compañía, llevándolo de los snacks y las bebidas gasificadas a otro, más consciente de la salud y del impacto en el medio ambiente.

Pero, sobre todo, es una extraña excepción en el universo empresarial americano. Primero, por ser mujer (no es un ámbito muy transitado históricamente por el género femenino, y Nooyi es la primera ejecutiva nacida fuera de los Estados Unidos en comandar la empresa). Luego, por su origen: hija de un contador y una ama de casa, nació en Chennai (antigua Madrás), en el sur de la India. Y, por último, por su estilo: desenvolvió un modo muy particular de liderazgo que busca atraer, entrenar y retener a los mejores empleados. Así como dirige una potencia multinacional con ventas por 39 billones de dólares al año, operaciones en 200 países y valor de mercado de más de 100 billones de dólares, Nooyi es esposa, madre y, dice, ama de casa.

Todos quieren escuchar a la mujer que unió dos puntos que nunca
estarían tan juntos. Que supo tomar nota de los mandatos y transitó el
insospechado camino desde su India
natal hacia la cima del mundo. A la mujer que, con la dedicación y la
concentración de un malabarista, supo lanzar sus sueños al aire y
atajarlos sin que ninguno llegara a tocar el suelo.

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